Edda en Prosa: Fatum. IV

Los libreros de Göteborg



Despertó muy temprano en la amanecida, con cuidado colocó la tetera para hacerse un poco de manzanilla y sacó de una de las viandas el pastel que le había regalado Acacia. Se percató que la noche anterior no había lavado la vianda de la cena, y acercándose al fregadero de la cocina arrastrando su inseparable banco, pudo estar a la altura y lavar la misma. 

El silbido de la tetera lo alertó, se sirvió un poco con dos cucharadas de azúcar y desayunó. Se preparó, minutos después, a emprender su salida. Usaba los pantalones que Acacia le había obsequiado, y una simple camiseta, una del par que tenía y lavaba casi a diario. A pesar de que debía ir a clases con Birsh, decidió permanecer al margen de su casa por unos cuantos días. Aunque el incidente con Acacia había sido resuelto, sentía que si regresaba, el padre de la misma se enojaría por haber celebrado el cumpleaños de Kerstin. 

Edda en Prosa: Fatum. III



Los libreros de Göteborg


Si cruzabas la estancia de la casa “de bokhandlare” podías encontrar una sala amplia que ostentaba los suelos de madera más representativos jamás vistos. El abuelo dueño de la casa desde hacía años, y desaparecido hacía casi una década, había traído cada madera desde muy lejos, puesto que su hija, su querida princesa, adoraba danzar por doquier como una mariposa inquieta. La gente que los conocía solía decir que Kerstin asistía al ballet y era una muy buena joya en desarrollo, sus puntos releve, e inclinación de cuerpo, junto a su delicadeza a la hora de bailar frente al público en el Lorensbergsteatern, dejaban demostrar, que lo que movía a la pequeña era una fuerza angelical, que más que mágica, era sublime. El abuelo Michael añoraba verla danzar cada día, y por ello, le cumplía su segundo mayor capricho. 

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Espacio dedicado a la historia de Afrodita de Piscis, santo de Athena, según la línea de tiempo con el grupo de roleplay Scumbag Sanctuary de tumblr.

Un por qué y para qué a todas sus acciones, puesto que creo que quien eres ahora, depende de quien fuiste ayer.